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Vista desde el valle, la ciudad da la impresión de una fortaleza inexpugnable puesta como está sobre una roca de toba arenaria. Antiguamente su posición era considerada importante desde un punto de vista estratégico-militar, ya que dominaba las grandes arteria que enlazaban el sur con Roma: la vía Appia, l'Appia-Traiana y la vía Erculea que llegaba hasta la costa jónica. Los orígenes de Acerenza se remontan a las primera tribus de la Basilicata, precisamente a los osci, los cuales tomaron posición de las zonas más elevadas de la Basilicata. Ellos constituyeron esta comunidad y la llamaron Akere, que con el paso del tiempo se trasformó en Acheruntia, aunque a veces en algunas escrituras latinas, como en las de Horacio ha sido denominada Acherontia. Importante durante siglos, Acerenza fue colonia y prefectura romana, vasto gastaldato longobardo, importante centro normando y castillo gibelino, angolino, aragones.
El municipio de Acerenza, con sus 3.000 habitantes basa su economía en la agricultura y en pequeñas empresas artesanas dedicadas la mayoría de ellas a construcción. Desde 1972 es la sede de la comunidad montana, comprendiendo los municipios del Alto Bradano, con un vasto territorio y una población de mas de 30.000 habitantes. En Acerenza opera un centro de rehabilitación psico-motoria, dependiente del hospital San Carlo de Potenza, situado en una finca de propiedad del Arzobispado, al interno de la cual se encuentra la villa Tabor, frecuentada por muchos jóvenes de la Acción Católica procedentes de toda Italia y la residencia estival del Arzobispo, rodeada de un vasto pinar. El bosque se extiende a nor-oeste entre el río Bradano y el Fiumarella y por una gran parte a lo largo del lago artificial formado como consecuencia del dique construido sobre el río Bradano. El característico Centro Histórico, que conserva casi intacta la estructura medieval formado por calles estrechas que se cortan entre ellas, custodia celosamente su mas preciada joya: la Catedral, que se impone con fuerza a la atención de tantos visitadores muchos extranjeros, que sobre todo durante el verano admiran este monumento declarado de interés nacional valor artístico e histórico Dentro de poco, el turista, en el museo, que se esta construyendo en el antiguo castillo medieval, podrá admirar material arquedógico griego, romano y objetos de arte sacra, de cada época que relatan la historia milenaria de una de las sedes arzobispales más antiguas y gloriosas del sur de Italia. Viniendo
de Potenza o Bari descubrimos una pequeña ciudad alegre y moderna de anchas
calles y casas de nueva construcción, se trata de la parte nueva de la ciudad
construida sobre una meseta a los pies de la antigua Acheruntia Antes
de encaminarnos hacia la fortaleza debemos hacer una breve visita al antiguo
Conven La extensión del convento es de 700 metros cuadrados y se compone de 30 habitaciones. En una ala se encuentra la iglesia formada por una nave, al fondo de la cual está el altar de piedra del siglo XIX de estilo barroco. En los pasillo hay un museo permanente de maderas entalladas, de 2000 piezas donadas por la familia Di Trani. Encaminandonos por el Corso Vittorio Emanuele III al inicio de la calle de las bodegas, se vislumbran los torreones de las antiguas murallas destruidas por Carlo Magno al inicio del 800; una de estas está encajada en una construcción ochocentesca hoy adecuada para vivienda. Poco distante del Ayuntamiento se encuentra la iglesia de la Anunciación, del siglo XIII que conserva un portal y un ábside menor. Llegados
a la
Recorriendo via Umberto I, que corta en sentido longitudinal casi todo el centro histórico con callejones que se adentran internamente a derecha e izquierda de la misma, se pueden admirar elegantes portales adornados de esculturas o blasones de antiguas familias acheruntinas, tenemos que visitarla iglesia de San Laviero, que la gente llama Purgatorio, decorada de estucos barrocos conteniendo un lienzo del siglo XII, representando el martirio del santo y un órgano del siglo XVIII; mas adelante encontramos la torre con un reloj de inicios del siglo; dirigiendonos a través de los callejones podemos admirar ángulos de una sugestión excepcional. Ademas, hay que visitar el Belvedere, una ventana abierta de par en par hacia la vecina Puglia.
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